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EVA – Incentivos a emprendedores y Confecciones la Tórtola

Creacion de Valor en las Startups

A menudo cuando los business angels preguntan a emprendedores por lo que quieren hacer con el proyecto, nos encontramos con respuestas tipo: vender mucho, democratizar el acceso a, cambiar el mundo, servir de ayuda a, internacionalizarlo, hacerlo crecer, pero pocos responden crear valor para los accionistas.

En parte parece lógico, sería una respuesta demasiado financiera, pero dentro de su discurso debe de estar el planteamiento de la Creación de Valor.

Resulta que el control de las operaciones y la ejecución de la operativa diaria está en manos de los emprendedores y sus intereses inexplicablemente suelen divergir en mayor o menor grado de los intereses de los inversores privados de proximidad o business angels.

Para un determinado nivel de riesgo, los accionistas esperan obtener el máximo rendimiento, y en las startups, el riesgo y la incertidumbre están garantizados.

Es por este motivo por el que es recomendable que la parte inversora tenga poder de decisión en determinadas materias e información detallada de la evolución y perspectiva de la participada, y no con objeto de controlarla, sino con el propósito de aportar y mantener el foco en la estrategia de creación de valor para el accionista.

Dependiendo de la capacidad que tenga el proyecto de crear valor se podrán tener más o menos posibilidades de vender las participaciones y por extensión, obtener mayor a menor rentabilidad en la inversión.

Pero, ¿cómo medir la creación de valor? y ¿dónde utilizarla?

La creación de valor la medimos mediante el EVA (Economic Value Added) que es un indicador (no exclusivo) que determina el valor del accionista. Lo bueno del EVA es que es tan fácil y sencillo que puede ser aplicado y calculado sin necesidad de ser un experto en finanzas.

Es básicamente el beneficio (antes de intereses y después de impuestos) que queda una vez deducido el coste del capital invertido para generar dicho beneficio.

El coste del capital incluye tanto los recursos propios como la deuda.

El coste del capital, calculado con un % de referencia (una operación de deuda pública sin riesgo) + una prima de riego que depende del sector y estado de la startup.

El coste de la deuda es el tipo medio de interés que aplican las entidades por los préstamos obtenidos.

Una de las vuirtudes del EVA es su adaptabilidad, no sólo sirve para la startup en su globalidad sino que además se puede aplicar a una única línea de producto. Lo podremos aplicar siempre y cuando se puedan separar los ingresos generados por el producto, los costes incurridos para generar las ventas y los activos utilizados en el proceso.

El EVA es una guía y estímulo para aquellos emprendedores que tratan de maximizar el rendimiento y además, un perfecto indicador para aquellos potenciales business angels que quieran saber qué se esconde detrás de los balances y cuentas de resultados de sus participadas.

Más importante que el propio EVA es su evolución, para ello existe otro indicador que quizá sea más interesante para los business angel ya que recoge las pérdidas o ganancias acumuladas por los accionistas de una startup, es el denominado “Valor de Mercado Añadido” y se define como la diferencia entre el valor de mercado de una compañía y las cantidades invertidas (o rondas) a lo largo de los años.

¿Dónde utilizarla?

Uno de las aplicaciones más importantes del EVA sería sin duda alguna el momento de la entrada y el de la salida.

En el momento de la entrada no podemos determinar el valor en función del EVA ya que será raro que la startup ya tenga beneficios, la tónica habitual es que todavía estén en el camino correcto para abandonar los números rojos.

Pero vemos la utilidad en la negociación con el emprendedor para analizar la propuesta de inversión.

En la negociación con el emprendedor, la valoración siempre es aspecto complicado y motivo de discrepancia, el emprendedor cree que tiene el próximo Facebook y el inversor opina que tiene Confecciones la Tórtola (o al menos eso piensa a la hora de valorar, porque de ser un pensamiento global, no invertiría ni de coña ;)

El EVA nos podría permitir (no esto y seguro de cómo poder articularlo, voy a consultarlo) establecer un sistema de incentivos por el cual en función de la creación o destrucción de valor, el emprendedor pueda recibir stock options apalancadas (LSO). Creo que sería justo.

En este caso el emprendedor recibe más opciones de las que estarían disponibles a valoración negociada, pero a diferencia de las stock options convencionales que se convierten a un precio fijo, las apalancadas sólo pueden convertirse a precios más elevados cada año, si no, no tienen ningún valor.

De esta manera afinamos en la alineación de intereses de la parte emprendedora y de la parte inversora. El emprendedor recupera participación y se enriquece con las opciones y los business angels también se enriquecen (latentes ambas plusvalías) en una misma proporción por el incremento de valor de las participaciones.

El segundo momento para sacar a relucir el EVA es en el momento de la desinversión, va a ser un indicador que vamos a utilizar junto a otros modelos de cálculo para conocer el valor actual de la participada.

Conclusión

El EVA no es un modelo exclusivo, no aplica perfectamente a la naturaleza de las startups en fases muy iniciales salvo para el plan de incentivos al emprendedor y como otro indicador de referencia para valorar empresas, pero lo que es importante es la necesidad de contar con estrategias y planes orientados a la generación de valor, otra cosa es como lo midamos.

Los verdaderos creadores de valor son personas que tienen la habilidad única para conseguir que dos más dos sumen 5.

¿Conoces alguno? Yo los llamo cariñosamente “Los Azotes de la Mediocridad” algún día hablaré sobre ellos y sobre la filosofía del Azote ;)

Nota: El EVA fue lanzado por Stern Stewart & Co en 1989.

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