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10 Razones por las que no vemos más Inversiones de los Business Angels

business angels e inversion angel

Poner en contacto inversores privados con emprendedores con proyectos “invertibles” y, que además, se cierren operaciones, es más complicado de lo que pueda parecer. Creo que sólo los que nos dedicamos a esto conocemos con profundidad toda la casuística que rodea a esta compleja labor de “matching”, aunque opinar, como en cualquier otro aspecto referido a los emprendedores, opinan muchos, con más o menos acierto.

Los emprendedores se quejan de que no hay business angels y los que hay no invierten en sus startups, los inversores privados se quejan de que los proyectos no son buenos, y nosotros, los que nos dedicamos a poner en contacto los unos con los otros, en medio, intentando buscar el acople perfecto.

Después de 3 años lidiando en el sector e intentando generar un verdadero Ecosistema de Inversión Privada en Startups, me he dado cuenta de que tiene que haber mucho más detrás de un buen proyecto con un buen equipo promotor y un business angel con pasta y voluntad para invertir.

Voy a enumerar diez motivos por los cuales no vemos más cierres de operaciones, cinco por la parte emprendedora y otros cinco por la parte inversora.

 Emprendedores

1 – La Formación

Dirigirse a un business angel para seducirlo, no es igual que entrar a un banco a pedir un préstamo o cualquier otra línea de financiación. La gran mayoría de las instituciones tanto públicas como privadas que forman a emprendedores aún no han adaptado sus módulos de formación hacia especificaciones concretas para contactos y acercamientos a inversores privados.
Hay muchísimas carencias en aspectos críticos como las herramientas a utilizar, la forma de presentar su propuesta empresarial, focalizar en lo que realmente es importante para el inversor privado, la forma de operar, el procedimiento utilizado, los tiempos, etc.

Los únicos operadores que están ofreciendo una formación en este sentido son algunas de las aceleradoras y las incubadoras de negocios y digo algunas porque también vivimos una era de “inflamación” de aceleradoras e incubadoras y desgraciadamente no todas ofrecen servicios de calidad para los emprendedores.

2 – El Capital Solicitado

A muchos emprendedores sólo les interesa levantar pasta sin tener muy claro cuánto es lo imprescindible y sobre todo tener muy bien definido para que se va a utilizar, la gran mayoría de proyectos que veo, están sobredimensionados en la solicitud de los importes, la respuesta habitual es: así iremos más rápido.

Muy pocos he visto que hayan generado un mapa de hitos y necesidad de capital más o menos decente. El resto son más de, por pedir, que no quede…

3 – El Compromiso del Emprendedor

 Aquellos proyectos que ya vienen con capital social aportado por los propios emprendedores y por su entorno de confianza (las 3F’s), son los que más confianza generan, la tónica habitual es pedir al business angel sin poner de nuestra parte y así, resulta muy difícil convencer a nadie.

4 – La Información Económico-Financiera

Indicadores como el cash flow, ratio de consumo de caja, las valoraciones, los porcentajes a ceder, etc. no están desarrollados y calculados a conciencia, yo siempre he dicho que tu idea no vale un millón de euros y que no necesitas, por ejemplo, 250.000€ para montar un e-commerce (al menos al principio), pero aun así seguimos viendo proyectos que no vienen con los deberes hechos.

Si no tenemos capacitación o formación al respecto, tendremos que solicitar ayuda, ya que el inversor mira con especial interés los datos del proyecto, otra cosa es que en reuniones posteriores tanto emprendedores como inversores desarrollen un modelo económico financiero conjunto y consensuado (que es mi recomendación).
De todas formas la valoración es realmente importante en la salida del inversor y, para cuando ésta llegue, ya habrá suficiente información o datos para poder valorar la participada.

5 – La Inflamación del Emprendedor vs el Proyecto Invertible

A menudo los emprendedores creen que desarrollando un producto mínimo viable o MVP (cuanto bien y cuanto mal están haciendo los señores Ríes y Maurya), teniendo una presentación bonita en powerpoint o prezi, haber desarrollado un buen resumen ejecutivo y definir un más o menos impactante pitch, ya lo tienen todo hecho, que ya tienen un proyecto invertible y que se traen entre manos una suculenta empresa por la que un gran operador americano se va a derretir y probablemente acabe adquiriéndoles.

No digamos ya si han ganado algún premio (de esos que hay 8.000) o si han salido en algún blog o alguna publicación de esas que tanto gustan a emprendedores, entonces ya la inflamación es total y la pérdida de la perspectiva y el contacto con la realidad bastante acusado.

No todos los proyectos son invertibles aunque sean proyectos rentables y no todos los emprendedores son conscientes de esto, yo aún diría más, a veces les cuesta reconocerlo e incluso encajarlo.

 El inversor Privado

1 – Profesionalización

Si bien es cierto que el business angel o inversor de proximidad es un inversor menos exigente (en algunos casos) que otra tipología de operadores del sector capital riesgo como los Fondos de Capital Riesgo, las Family Offices o las Sociedades de Inversión, el proceso de inversión requiere de ciertos conocimientos que deberían tenerse en consideración a la hora de tomar participación en proyectos empresariales y, que dependiendo la de la tipología de proyecto, del estado de madurez, de la relación con los emprendedores o del sector de actividad de la startup, requerirán en mayor o menor medida de las herramientas del procedimiento tales como la carta de manifestación de interés, las distintas due diligence o los mismísimos pactos de socios.

Aunque potenciales Business Angels o inversores privados tengan la voluntad de invertir, no todos tienen estos conocimientos y por desconocimiento del procedimiento (sin tener en consideración las distintas implicaciones fiscales) no sólo es que se frenen muchas de las potenciales inversiones, es que ni siquiera se tienen en consideración.

2 – Origen de los Patrimonios

A diferencia de otros países con más tradición en inversión en startups, la gran mayoría de los patrimonios que se han forjado en este país en las últimas décadas vienen directamente de sectores de inversión donde la rentabilidad era muy alta y a corto o corto-medio plazo. El modelo de inversión en startups es de muy alto riesgo, de períodos muy dilatados y de incertidumbre pura, hacer ver al potencial inversor que esta tipología de inversión es muy buena alternativa para sus patrimonios ociosos, es francamente difícil, no a todo el mundo le encaja esta tipología de inversión. Además de conocer la operativa, te tiene que gustar y apasionar.

3 – Conocimiento del Sector

Tenemos en España muy pocas referencias de empresarios con empresas tecnológicas y/o científicas que hayan generado patrimonio y estén dispuestos a invertir en nuevas startups de su mismo ramo, escenario común por ejemplo en EEUU. (Nos llevan 60 años de ventaja, no queramos correr ;)

Atendiendo a la recomendación (versión adaptada del señor Waren Bufett) “Manolete si no sabes torear para que te metes” resulta muy difícil que potenciales inversores tomen participación en proyectos innovadores sin tener conocimiento sobre el sector, otra cosa es que se suban al carro en alguna coinversión, situación que intentamos dinamizar los que estamos en esto. Aunque como en todos los sitios, hay también muchos valientes y luego claro, pasa lo que pasa… ya sabemos de qué están llenos los cementerios…

4 – Perfil Financiero

La gran mayoría de los potenciales inversores tienen una extraña fijación con los aspectos económico financieros de los proyectos en los momentos iniciales, oiga usted, señor inversor, tan sólo el 1 por mil de los business plan se cumplen, no me valore por mi información económico-financiera, valóreme a mí, que en calidad de emprendedor tengo la capacidad de ejecutar el proyecto junto a mi brillante equipo, casi es preferible que nos sentemos y consensuemos la proyección, así todos contentos y nadie escéptico sobre las cifras.

5 – Participación Rendimientos y Garantías

Es una lástima que muchos inversores en este país tienen grabado a fuego la forma de invertir que tan bien les ha ido en las décadas precedentes a esta situación incómoda que vivimos desde principios de 2008, pero en este caso estamos hablando de Inversores Privados de corte tradicional y ya no tanto de Business Angels, pero teniendo en consideración que aquella forma de invertir no volverá (al menos durante un tiempo razonablemente largo) y que tienen que obtener rentabilidad a su patrimonio ocioso no estaría de más que se fuesen reciclando. Esta forma de operar está tan arraigada en algunos empresarios y colectivos que ya forma parte de la identidad cultural y hace muy difícil que deriven su atención hacia startups, se basan principalmente en estos tres puntos:

1.- Si es tan bueno, casi que pongo un poco más y me lo quedo.
2.- ¿Qué garantías me ofreces, señor emprendedor?
3.- Si no me aseguras un TIR del 30% en determinado plazo, no voy.

Conclusiones

Los dos colectivos tienen razón, la mayoría de los proyectos no tienen la categoría de “buenos proyectos” (y sobre esto podemos debatir largo y tendido) y no hay tantos business angels (en sentido puro, inversores en seed y early stage) como nos gustaría, hay exceso de oferta de proyectos para una exigua cantidad de business angels.
Por lo que he podido ver hasta la fecha, los proyectos gestionados por emprendedores excepcionales y tremendamente competentes suelen ser capaces de levantar rondas de financiación, pero desgraciadamente no todos lo consiguen o al menos no en España.

Sin embargo determinadas personas con patrimonio se están interesando por la inversión en startups y cada vez vemos más iniciativas que ayudan a los emprendedores a dirigirse a business angels, con lo cual todo parece indicar que poco a poco iremos mejorando en este sentido.

No podemos seguir lamentándonos de que no tenemos tradición, de que el factor cultural patatín, de que los inversores patatán y tenemos que ponernos por la labor a formar, difundir y dar a conocer a las dos partes todos los aspectos claves y la importancia del emprendimiento y de la inversión privada en startups.

Si fuésemos capaces de difundir con mayor intensidad, si pudiésemos formar a más emprendedores y a potenciales inversores, quien sabe si quizá el día de mañana muchos de nuestros ciudadanos en vez de tener Telefónicas, Accionas o BBVA’s puedan tener una participación en la startup A, un x% de la startup B o que puedan decir, por ejemplo: “tengo dos participadas en internet, una industrial y otra en cleantech, y la industrial va como un cohete”.

¿Qué bonito sería no? ¿Qué crees que nos hace falta para llegar a esta situación?

Comunidad ¡Larga Vida!

(recibe material extra)

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